Confieso que esta mañana rehuí lo más que pude las primeras planas. Estoy cansado de ellas. El fin de semana, del dominó del viernes a los mariscos del domingo; del futbol a las películas; sumergido en el enajanamento Ipadero, regocijado en las conversaciones inocuas, enamorado de la risa hermosa de Lucy; lejos de los titulares, las muertes y demás, viví la momentánea ilusión de un pequeño mundo feliz…